Licencias Médicas
Los 3 tipos mas comunes de licencias médicas
Autor: Dr. Ernesto Blanco, Médico General UC
Cuando estamos enfermos o atravesamos una situación de salud que nos impide trabajar o estudiar con normalidad, es posible acceder a una licencia médica, un documento legal que permite el reposo justificado y remunerado, emitido por un profesional de la salud.En este artículo te explicamos las licencias médicas más frecuentes en Chile, sus características y ejemplos reales que te ayudarán a entender cuándo aplican.
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Tipos de licencia médica en Chile: avances, retrocesos y letra chica
Lejos de ser un invento moderno, las licencias médicas tienen más de un siglo de historia en nuestro país, bueno, depende de lo que se considere «moderno». La protección a la salud de los trabajadores comenzó a tomar forma en 1917 con la Ley N° 3.186, que —aunque centrada en la maternidad— marcó un precedente al obligar a los empleadores a implementar salas cunas. El Estado fue avanzando, a su ritmo, integrando poco a poco el derecho a ausentarse del trabajo por motivos de salud dentro de lo que entonces era un rudimentario sistema de seguridad social.
En 1924 se dictó el Seguro Obrero Obligatorio, que permitió por primera vez otorgar subsidios por enfermedad común a los trabajadores. Ya en 1952, con la creación del Servicio Nacional de Salud, se logró unificar la gestión de las licencias médicas —tanto para el sector público como el privado— bajo una sola autoridad sanitaria. Un avance que, aunque básico, sentó las bases del sistema que usamos hasta hoy… con todas sus cosas buenas y malas, sigue leyendo para enterarte de mas.
Un hito clave fue la Ley N° 16.744 de 1968, que creó un régimen separado para accidentes laborales y enfermedades profesionales, distinto al de las licencias comunes. Nacieron así las Mutualidades y el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), encargados de gestionar prestaciones como el reposo médico en estos casos específicos.
Mientras tanto, las licencias por enfermedad común y maternidad siguieron bajo el sistema general de salud. En 1981, con la reforma del sistema, se instauraron FONASA e Isapres como aseguradores, manteniéndose la COMPIN como la entidad que autoriza licencias para afiliados públicos. En 1984, el Decreto Supremo Nº 3 del MINSAL fijó el Reglamento de Licencias Médicas, estableciendo procedimientos, formularios y plazos que, sorprendentemente, siguen casi intactos.
En los últimos años, el uso de licencias ha crecido sostenidamente, en parte por la pandemia y el alza en licencias por salud mental. Esto ha encendido alertas sobre prácticas abusivas, llevando a un endurecimiento de controles. En resumen, el sistema de licencias médicas en Chile ha pasado de una protección maternal básica a una red compleja que intenta equilibrar el derecho al reposo con la vigilancia del gasto público.
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Clasificación de Licencias Médicas Vigentes
En Chile, los tipos de licencia médica no son antojadizos: se clasifican según la causa que los origina, como lo dicta la normativa vigente en suseso.cl.
Cada una lleva su propio código (sí, hasta el descanso necesita burocracia) y tiene reglas distintas en cuanto a financiamiento y trámite. No es lo mismo quebrarse una pierna que cuidar a un recién nacido, al menos para el sistema. Los tipos actualmente reconocidos son:

1. Por enfermedad común.
Es la licencia más frecuente y también la más “invisible” en el debate público, aunque representa más del 90% del total anual según suseso.cl. Aplica cuando una enfermedad general, una lesión fuera del trabajo o un diagnóstico psiquiátrico deja al trabajador temporalmente fuera de juego. Una vez autorizada, da derecho a reposo y al famoso Subsidio por Incapacidad Laboral (SIL), financiado por Fonasa o la Isapre, dependiendo del afiliado, info de bcn.cl. Infecciones virales, esguinces, postoperatorios y episodios de salud mental entran en esta categoría: lo cotidiano que, cuando toca, no perdona.

2. Licencia médica pre y postnatal.
Licencia Maternal Pre y Postnatal: Ampara el descanso de la madre trabajadora en el período previo y posterior al parto. Por ley, comprende 6 semanas de prenatal (antes de la fecha probable de parto) y 12 semanas de postnatal (después del parto). Puede comenzar antes si existe parto prematuro (el saldo no usado de prenatal se suma al postnatal) Esta licencia está dirigida exclusivamente a la madre, salvo traspaso parcial al padre en casos permitidos (hoy la madre puede transferir hasta 5 de las 6 semanas de prenatal al postnatal, según la normativa vigente). La licencia maternal debe ser autorizada por COMPIN o Isapre y permite el pago de un subsidio maternal equivalente a la remuneración, con cargo a los fondos públicos de seguridad social (no al 7% de salud). Desde 2011, tras el postnatal básico, la madre puede continuar con el postnatal parental (adicional 12 semanas completas o 18 semanas partiendo jornada a la mitad), lo cual técnicamente se cursa también mediante licencias médicas (a través de la figura de licencia tipo 2, actualmente). La protección de maternidad en Chile tiene larga data y hoy ubica al país con uno de los permisos postnatales más extensos del mundo.
3. Enfermedad grave en niño menor de 1 año.
Conocida coloquialmente como licencia por “enfermedad grave del hijo menor de un año”, permite que la madre o padre trabajador se ausente para cuidar a un lactante (hasta que cumpla 1 año de edad) que sufra una enfermedad grave definida en la ley. Esta licencia se otorga usualmente a la madre (o al padre si él detenta el derecho, por ejemplo, cuando la madre no trabaja remuneradamente) cuando un médico certifica que el hijo menor de 1 año padece una condición grave que requiere la atención de sus padres. Mientras dura, el trabajador tiene derecho a subsidio por incapacidad como en el caso de enfermedad común, pero financiado por el régimen de prestaciones familiares (similar al subsidio maternal). Es un beneficio introducido para proteger la salud infantil y apoyar la conciliación trabajo-familia, utilizado típicamente durante hospitalizaciones o convalecencias prolongadas de lactantes.
4. Accidentes de trabajo o de trayecto
Se trata de licencias médicas asociadas a accidentes ocurridos en el trabajo o durante el trayecto directo entre la casa y el trabajo (ida o vuelta). Están reguladas por la Ley 16.744, y se conocen como licencias tipo 5.
A diferencia de otras licencias, estas no las emite el médico tratante, sino que se entregan mediante una Orden de Reposo gestionada por la mutualidad de empleadores correspondiente, o por el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) si el empleador está adscrito a ese organismo.
El subsidio por incapacidad laboral es cubierto por el seguro de accidentes del trabajo, pagado por el empleador. Este subsidio cubre el 100% de la remuneración imponible del trabajador desde el día siguiente al accidente.
Importante: no descuentan días del saldo de licencias por enfermedad común, porque pertenecen a un régimen completamente distinto.
5. Enfermedad Profesional
Es la licencia motivada por una enfermedad profesional, es decir, una patología directamente causada por el ejercicio de la profesión o exposición a agentes laborales (listadas en la normativa de la Ley 16.744). Ejemplos: silicosis en mineros, hipoacusia por ruido industrial, enfermedades músculo-esqueléticas por esfuerzo repetitivo catalogadas como profesionales, etc. Al igual que el accidente laboral, estas licencias tipo 6 se gestionan a través de las mutualidades o ISL y el subsidio lo cubre el seguro de la Ley 16.744, equiparando el sueldo completo mientras dura la incapacidad temporal. La diferencia entre enfermedad profesional y común la determina la calificación del organismo administrador (mutual/ISL) según si la patología está reconocida como de origen ocupacional.
Numero de licencias promedio por empleado.
De acuerdo con la SUSESO, en 2024 el promedio fue de 3,1 licencias por trabajador entre aquellos que hicieron uso del beneficio ese año suseso.cl. Esto sugiere que un porcentaje significativo de trabajadores tuvo múltiples episodios de licencia en el año. Por ejemplo, licencias breves pero reiteradas por enfermedades respiratorias estacionales, o combinaciones de licencias (como una licencia común y luego una licencia maternal en el mismo año). Se contabilizó un total de 2,54 millones de trabajadores distintos que utilizaron al menos una licencia médica en 2024 suseso.cl. Considerando que la fuerza laboral total bordea los 9 millones, significa que aproximadamente uno de cada cuatro trabajadores hizo uso de una licencia médica durante el año, evidenciando la masividad de este mecanismo de protección social.
Principales causas de licencia médica: Los trastornos de salud mental
Desde hace algunos años, los trastornos de salud mental lideran el ranking de licencias médicas emitidas en Chile. En 2022, los diagnósticos asociados a trastornos mentales y del comportamiento ya representaban el 30,2% del total de licencias. Con la disminución de las licencias por COVID-19, esta cifra creció en 2023 hasta un 32,3%, consolidando a la salud mental como el grupo diagnóstico más frecuente. Para 2024, la tendencia se mantuvo al alza: las licencias por salud mental alcanzaron el 33,1%, lo que representa un aumento del 4,4% en términos absolutos respecto al año anterior (SU-SE-SO, 2024).
Históricamente, las enfermedades musculoesqueléticas (como lumbalgias, tendinitis y lesiones de columna) solían ocupar un lugar protagónico. Sin embargo, han sido desplazadas por los trastornos mentales en volumen de licencias emitidas.
Durante la pandemia, las licencias por COVID-19 llegaron a ser la segunda causa más frecuente: en 2022 representaron el 17% del total anual. Pero en 2023, con el avance de la vacunación y el término de las cuarentenas, estas cayeron bruscamente al 2,3%. En 2024 prácticamente desaparecieron, con una baja interanual del 81,9% (SU-SE-SO, 2024).
Por otro lado, las enfermedades respiratorias comunes como la influenza o la bronquitis —que habían tenido una baja circulación durante las medidas sanitarias— volvieron con fuerza: en 2023 aumentaron un 30,3%, alcanzando el 14,7% de las licencias emitidas ese año. En 2024, esta alza se moderó (+8,6%) pero mantuvo la tendencia (La Tercera, 2023).
Las enfermedades infecciosas y parasitarias no respiratorias también mostraron un alza en 2023 (+23,6%) y continuaron en aumento en 2024 (+16,8%). En contraste, otras categorías diagnósticas como los trastornos osteomusculares y del sistema nervioso mostraron descensos leves (entre un 3% y un 5%) y se mantuvieron estables en 2024 (SU-SE-SO, 2024).